El impulso vs la razón, el impulso vs la verdadera necesidad.
Toda la racionalidad que me caracteriza tiene su contraparte interna; ardo de deseo. No lo puedo controlar, quiero algo y lo tengo que cumplir. Y de hecho siempre lo cumplo. Y si no lo cumplí fue porque realmente no lo deseaba. Todo muy lindo, pero no sé qué tan bueno puede llegar a ser cuando confundís deseo con necesidad. Y es eso lo que estoy descubriendo: lo que necesito y lo que no.
Ya no necesito nada que no signifique nada. No necesito vacíos, porque con el que me encuentro cada tanto dentro mío tengo suficiente. No necesito entregarle mi energía a nadie que no la merezca.
Y la parte más importante de entender qué es lo que necesito, es aceptarlo para dejar de quererlo. Ya no necesito nada de eso y de hecho tampoco lo quiero.
Quiero paz, quiero quererme y amarme. Quiero amor. Y el amor no está entre las sábanas del que se acuesta con vos los fines de semana cuando su propio impulso ya no lo deja vivir. Tampoco está en aquel otro que aparece cada unos cuantos meses con ganas de verte porque total siempre está todo bien entre ustedes. Ni aquel que te encanta y tiene todo pero con el que coincidís poco, seguramente cuando él tiene ganas. Tampoco está en ningún halago sexual, ni en ninguna de esas mierdas que te suben el ego.
Siempre consideré que este tipo de relaciones eran inofensivas, me parecían bien porque cubrían mis supuestas necesidades que no eran más que impulsos baratos por un arrebato de hormonas.
Durante mucho tiempo me gustó relacionarme así, me quedaba más cómodo compartir momentos exprés que profundizar. Y si profundizaba seguía sin tomarme nada en serio, por lo que ciertamente seguía sintiéndome en la superficie.
Y considerando que atraemos según cómo vibramos, permanecer en este tipo de energías, me hacía sentir estancada en un círculo sin salida.
Me encanta haberme dado cuenta y me encanta haber tenido el valor para empezar el cambio, porque es mi tarea encargarme de estar lo mejor posible.
No me arrepiento de nada, necesité vivirlo para entenderlo. Y gracias a todo lo que pasé durante este trayecto conocí a personas, las entendí, las aprecié, y me entendí y me sané a mí misma.
Aporté todo lo bueno que pude hasta que no me quedó nada. Por eso ahora decidí alejarme para volver a llenarme de todo lo bueno que realmente valoro en el fondo de mi corazón. Nuevamente empieza otro ciclo y espero acercarme a lo que sí quiero, que es amor (en cualquier forma), sabiduría, respeto...
Soy algo más que un cuerpo material, tengo intereses que me gustaría compartir, tengo conocimientos y talentos que me gustaría enseñarle a quien tenga ganas de conocerlos. Tengo un espíritu que quiere volar más allá de lo que ven los ojos y lo que siente el tacto. Es momento de crecer de otra manera. Es momento de probar otras cosas.
Quiero divertirme y sentirme valorada, quiero que todo lo que haga valga la pena y me llene de felicidad, que es lo más importante en este momento.
Duerme con alguien que desearías ser. Duerme con alguien que te haga querer ser mejor persona, alguien que saque lo mejor de vos.
No cuesta nada dirigirse hacia lo que sabemos que nos hace bien, simplemente hay que hacerlo.
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