Oscuridad mezclada con el brillo, tintes grisáceos nublan el laberinto. No veo si retroceder, no veo si avanzar. No sé bien cómo parar... no se bien si debía entrar. Los puentes de mi mente me llevan cada vez a más. Más profundo, más de frente, y me empiezo a transformar. Cuando el laberinto dejó de ser un misterio se me mezclan los segundos con la eternidad, lo atravieso como almas desde besos: del enigma a la obviedad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario