jueves, 7 de abril de 2016
La distancia te da claridad. Durante el subidón no te das cuenta, te nublás. Consultarlo con la almohada, con un libro, con un cantante. Ninguno de ellos te dirá nada, te lo dirás vos mismo al volverte a encontrar. Es cuestión de alejarse, de cerrar los ojos y volverlos a abrir, es volver a leer aquel poema que escribiste con la cabeza en las nubes. Es volver a pensar en las palabras que dijiste en un momento de furia. Es volver a echar un simple vistazo, pero con los ojos de quien pareciera ser otra persona dentro nuestro. Con los ojos de quien esperó para volverse a cuestionar. Con los ojos de quien no se murió en el auge de momento, sino de quien se dio a sí mismo la oportunidad de releer sus propios pensamientos y analizarlos con el corazón en paz... y reír, o llorar, pero entender.
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